viernes, 30 de diciembre de 2011

Un tema pendiente

Hace semanas que tanto Esther como yo teníamos un asunto pendiente: fotografiar una tienda de campaña iluminada por dentro al borde de un lago de alta montaña en una noche llena de estrellas.


Bueno, pues como podéis ver, finalmente no ha sido al lado de un lago, sino en una hermosa cala de la Costa Brava. La verdad es que nos hemos divertido de lo lindo con la tienda y su iluminación. 
En un principio tenía que hacerse con un camping-gas, pero como no podía ser de otra manera, la pequeña botella de gas estaba vacía. Así que hemos tirado de linterna, y el resultado no ha sido malo del todo.


Una vez realizadas todas las fotos posibles con la tienda de campaña, hemos seguido disfrutando de un espectacular amanecer, con un cielo lleno de colores. Esta cala no la conocía, y es una autentica preciosidad, ya que te ofrece un sinfín de variantes a la hora de componer.


Os deseo a todos un 2012 lleno de LUZ!





domingo, 18 de diciembre de 2011

Buscando a Wally

No se si os pasa a vosotros, pero en ocasiones me encuentro un poco saturado de fotografías de paisajes, sobre todo de amaneceres/atardeceres en la costa. Debe ser que es el tipo de fotos de paisajes que más abunda por estos lares.
La saturación es tal, que las fotos empiezan a parecerme todas iguales. Ojo, no dudo de su calidad artística y técnica, digo simplemente que me parecen repetidas.

PAra descansar un poco de todo esto, he descubierto un antídoto infalible: salgo de caza por la ciudad con mi 135mm f/2.


Hoy, por ejemplo, me he dado una vuelta por los alrededores de la Sagrada Familia y he disfrutado robando fotos con este maravilloso objetivo. Reconozco que al principio cuesta un poco eso de hacer robados. Te crees que te van a pillar en cualquier momento y este pensamiento atenaza tus manos, ni siquiera te atreves a levantar la cámara y ponerla a la altura de la cara.


Poco a poco te das cuenta que si eres un tanto discreto y rápido en tu ejecución, la "víctima" prácticamente no se da cuenta de nada.


En ocasiones veo la foto, ese instante mágico, diferente, pero dudo en apuntar y disparar. Y esa duda provoca que la pierda para siempre.


La gran ciudad es un escenario interminable para realizar robados, repleta de actores anónimos que actúan cada día.
El robado de fotos es el complemento ideal para descansar de madrugones, kilómetros, de estar pendientes de si habran nubes en el cielo o no...
Y bueno, también tiene su encanto, verdad?